Un paseo por los Pueblos Mágicos

Tlaxcala, Tlax.- Inicia un nuevo año y es tiempo de pensar en los viajes a emprender. Aquí te presentamos una probadita de tres Pueblos Mágicos: Humantla, Tlaxco e Ixtenco.

 

Ixtenco, la sencillez del mundo otomí

Ixtenco, Tlax.- Su sencillez es su belleza.

Apacible en su día a día y poderosa los fines de semana cuando muestra sus raíces que conserva casi intactas y que le valieron ser declarado Pueblo Mágico.

En las faldas del Volcán La Malinche, un reducto de la nación otomí llamado Ixtenco que se muestra orgulloso de su alimentación a base de maíz, de sus bordados de pepenado, de su atole agrio de maíz morado y de sus costumbres.

Ixtenco, la sencillez del mundo otomí

 

Huamantla: tierra que habla

Huamantla, Tlax.- Sumergirse a las profundidades de esta tierra es adentrarse a un mundo de contrastes, con una antigua nación otomíe y náhuatl, una arraigada cultura ibérica reflejada en el arte taurino y una fe inquebrantable en honor a la Virgen de la Caridad.

Conforme se avanza por las claridosas calles que llevan al Centro Histórico de Huamantla, uno de los Pueblos Mágicos de mayor carácter de Tlaxcala, aparece la belleza de una arquitectura de estilo francés, surge la singular destreza titiritera y un sorprendente arte de los tapetes de aserrín.

Huamantla: tierra que habla

 

Tlaxco, entre magueyes y llanuras

Tlaxco, Tlaxcala.- En las grandes llanuras cubiertas de magueyes, una calle luce repleta de estanterías con cientos de quesos de todo tipo de variedades y colores; al adentrarse a las entrañas de la población, aparecen los jarrones con pulque, la bebida de los dioses aztecas.

Las torres de su parroquia y la cantera rosada de la Capilla de Lourdes anuncian el corazón de Tlaxco, un pueblo mágico que aparece como una joya preciosa entre montañas boscosas, extensas llanuras repletas de magueyes pulqueros y una gran laguna.

Tlaxco, entre magueyes y llanuras

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